miércoles, 14 de julio de 2010

Para Quicho

Dedicado a mi sobrinito y ahijado. Espero les guste.






¿Quién iba a pensar que en un cuerpo tan pequeño pudiese haber tanto de milagro?


¿Quién iba a pensar que iba mi corazón a consagrarse a ese pedacito de ser con tanta dicha?


No me canso de dar gracias a la vida por habérsele ocurrido crearte y por ponerme en tu camino.


Ruego porque pueda verte vivir y crecer: con más logros que fracasos. Más si estos se presentasen, ruego que seas lo suficientemente sabio para aprender de cada uno de ellos.






Que en tus ojos brille siempre la alegría de la inocencia pura. Esa del que conoce a Dios de cerca y lo ama.


Que tu risa contagie a otros para llenar este mundo de carcajadas. Créeme, nos hacen mucha falta.


Que tus lágrimas inunden los corazones y los hagan más piadosos.


Que Dios te guie siempre, no por el camino más fácil, sino por aquél donde puedas aprender más y mejor.


Que vivas una vida plena, feliz y llena de emociones. De esas que hacen que un corazón dé vuelcos de gozo.


No te mentiré. Habrá muchos momentos en los que te cuestiones porqué todo parece siempre negro. No hay nada negro. Ni blanco. Todo es gris… ni bueno, ni malo. Todo simplemente es y dependerán de ti los matices que quieras irle agregando.


La vida no es fácil. ¿Por qué? No tengo la respuesta. Pero cada uno habrá de luchar por lograr aquello en lo que sueña. Ahí radica la belleza de la existencia: siempre sabrá mejor el éxito que nos ha costado más trabajo.


El destino te llevará por muchos caminos. Así es esto. Es parte del viaje. Pero no importa qué tan lejos creas que te encuentras, siempre podrás encontrarme cuando necesites. Estaré al alcance de tu mano. Siempre a una palabra de distancia.


Te amo hoy y siempre.

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